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If you... (Priv. Takeshi)

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If you... (Priv. Takeshi)

Mensaje por Reika Hayashi el Mar Abr 03, 2018 1:51 pm

Para seros sinceros hay pocas cosas que no quiera hacer la Capitana Comandante, visitar aquel escuadrón era una de ellas. Tras aquellas puertas se encontraba el protagonista de todas y cada una de sus pesadillas y lastimosamente no podía hacer nada más que aceptarlo. Habían discutido, habían hablado y si os voy a ser sinceros, habían acabado peor de lo que habían empezado. Un corazón de piedra o un cubo de hielo con patas, todas y cada una de esas descripciones eran más que válidas para referirse a ella y él las conocían todas. Así que estamos ante un dilema de magnitudes más que obvias...aquello iba a acabar mal para cualquiera de las dos partes.

A medida que pasaba por el pasillo de aquel escuadrón los distintos soldados se apartaba,  para ella siempre era algo mágico de ver. Los hombres y mujeres se apartaba e inclinaban a su paso y aunque tenía poder, en el momento en el que llegó a la puerta de la capitanía,  sintió cómo si este desapareciera entre sus dedos. Frunció el ceño por su propia cobardía y se castigo mentalmente,  nunca le había temido a nada cuando estaba viva, no empezaría ahora en la muerta. Se acomodo su ropa, blanca como siempre y dio un paso para abrir esa puerta y atravesar la misma sin expresar miedo alguno.- Capitán…- y ahí se quedaron sus palabras.

Uno de los suboficiales llego hasta ella, causando que fruncir el ceño antes de tiempo, sabia de sobra que algo andaba pasando. Lo que pasaba era más sencillo y simple de lo que creía,  el capitán estaba en el campo de entrenamiento de escuadrón, un patio cerrado casi sin acceso, solamente por una puerta que daba a un lateral.- Iré hacia allí,  dejadnos a solas, tenemos cosas que discutir – y como siempre sus palabras fueron la ley y ella avanzo hacia donde se encontraba el capitán. Él  no podía negarse la visita, por mucho que hubieran peleado y discutido y ella misma se hubiera jurado enterrar todo. Sin embargo esta vez ella era quien lo buscaba, como alguien masoquista deseando que le arañen más.

Llego finalmente al patio, no sabia si el capitán estaría entrenando con la espada o meditando, pero ella pensaba unirse. Si os soy sincera, y aunque mucha gente no lo sabe, el capitán había sido expulsado del despacho de la Capitana Comandante hacia unos días.  El único que podría saber algo era su teniente, pero dudaba incluso que él fuera a decir algo del extraño suceso. Ella nunca perdía los estribos y sin embargo había acabado gritándole que se fuera. Todo era más complicado de lo que parecía,  todo dolía más de lo que la gente pensaba, incluso con un corazón de piedra y hielo.

Atravesó el umbral con algo de duda,  sabiendo estarían solos y sus ojos rojos se deslizaron por la zona. Busco al capitán con la misma inquietud que una vez siendo humana, lo había buscado en el campo de batalla. Quien sabe, quizás no lo hubiera matado , pero estaba segura de que le había hecho bastante daño.- Takeshi…- y entonces se dio cuenta de su propio error. Decir su nombre tras tantos milenios dolía más de lo que pensaba y no sabia si estaba preparada. Si…aun con tanto hielo y piedra os recuerdo, aun era humana, aunque el  que estuviera muerta por fuera y por dentro, a veces hacia dudar a la gente.
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Reika Hayashi

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Re: If you... (Priv. Takeshi)

Mensaje por Takeshi Nakahara el Vie Abr 06, 2018 5:52 pm

El mar sabor de boca le había durado todo ese tiempo, todos esos días, desde que tratando de dejar las cosas en claro con la comandante, desde que intentara poder dar un paso mas cerca de finalmente estar bien los dos, había acabado por ser expulsado de su despacho, por ser, desde su perspectiva, rechazado por la única mujer que había amado en vida y en muerte; y es que eso había sentido cuando todos los recuerdos hubiera regresado, el mismo cariño que le había llevado a colarse dentro de su tienda de campaña tantas veces estando vivos, que le hiciera buscarla continuamente en medio de los entrenamientos y los descansos, que le llevara a pedirle entrenar con ella, comer a su lado, platicar sobre las mas banales cosas. Y todo eso había regresado a sus recuerdos en tan poco tiempo, y había llevado a ese momento, esa tristeza que le embargaba.

Y tal vez fuera eso lo que le había llevado a sumirse un tiempo en su entrenamiento, como ese día, donde había pedido paz y tranquilidad a su teniente, que le cubriera algunas horas, mientras se escabullía a una sección privada de las zonas de práctica del escuadrón. Se había quitado su Haori y la parte superior de su kimono, estando con el torso desnudo donde las quemaduras y cicatrices se hacían visibles, teniéndolas desde el momento de su reencarnación en el mundo de los espíritus. Normalmente no andaba por ahí enseñándolas, nadie en ese mundo las había visto, y prefería mantenerlo así, estando expuesto solamente por pensarse en un lugar privado.

Primero había meditado, estirado y entrenado un poco con la espada y acondicionamiento físico; acabando por dar golpes a un pilar rotatorio con protuberancias, mismo que cada vez que golpeaba giraba de regreso, una buena forma de entrenar sus reflejos y reacción. Su cuerpo ya tenso, por no haber parado desde que iniciara, con sus cabellos moviéndose al son del fresco viento y sintiendo inclusive algo de frio por el contraste del aire con su caliente y perlada piel. Su único ojo mostraba seriedad, mientras seguía los rápidos golpes contra el aparato de entrenamiento, pero fue motivo de su desconcentración el sonido de su propio nombre, recibiendo un pequeño golpe en la muñeca con una de las protuberancias, cerrando su único ojo en molestia, pero olvidándolo rápidamente cuando se giro hacia el acceso al campo de entrenamiento.

Ahí la miro, tan poderosa, tan digna y tan hermosa como siempre; cierta parte de él maldecía que a pesar de sentirse rechazado, de sentirse herido, todavía no podía evitar mirarla asi, bella como ninguna, casi angelical, era injusto su belleza y que su corazón latiera con fuerza por su sola presencia.- Comandante… ¿Qué la trae por aquí? –fue su única pregunta, mientras avanzaba hacia ella, sin preocuparse en cubrirse, aunque si tomando una pequeña toalla que tenia a mano para limpiarse el sudor, pasándola por su rostro y su cuello- ¿En que le puedo ayudar?
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Re: If you... (Priv. Takeshi)

Mensaje por Reika Hayashi el Vie Abr 13, 2018 12:20 am

La máxima autoridad de la sociedad de almas aún tenía la capacidad de mantener el temple incluso ante una escena que se le hacía más similar de lo que le gustaba. Escuchó la puerta cerrarse tras ella y a la mayoría de los de aquel escuadrón alejarse, la palabra peligro se notaba en el aire de una manera extraña. Ella se empezó a mover, sus pies se alzaban del suelo en cada pequeño paso y la acercaban a él. Alguna vez le habían dicho que su forma de caminar, de cortar distancias, de avasallar a su presa y de cercarla como un cazador, era más propia de una bestia que de una persona. Aun siendo humana había acechado y jugado con la gente, ahora que no era más que una muerta no veía demasiada diferencia, quizás que sus ojos era aún más oscuros y su alma, aún más negra, pero el resto era idéntico.

Escuchó sus palabras, su pregunta y no dijo nada. Para resumiros habían acabado gritándose cosas desagradables y ella había optado por sacarlo del cuartel. Ojala hubiera sido así, él solo le había dicho lo que sentía y ella había alejado todos y cada uno los sentimientos que podría llegar a sentir. Era un asco, se habían peleado porque ella era más cobarde de lo que muchos pensaban y porque él había sido arrastrado a la fuerza. Y ahora ahí estaba, mirándolo fijamente como si fuera una acosadora o algo más extraño. Era algo masoquista ir a ver al hombre que tú misma habías pateado de tu despacho. Pero como toda mujer Reika siempre había sido bastante impredecible, o mejor dicho, siempre había tenido demasiado que ocultar.

-No me mires así…no he venido como comandante…he venido…-¿Cómo demonios habías venido Reika? No tenías derecho a llamarlo amigo, conocido o cualquier cosa que se te pasara por la cabeza. Lo había visto morir en sus manos susurrándole palabras de amor como una promesa vacía, había tomado su espada como propia. Miles de cosas golpeaban su cabeza y hacían su corazón de piedra aún más pesado. Cuando sus ojos se chocaron con aquel único ojo, se quede quieta y por una vez no acabó la frase que debería haber dicho. Cobarde, eso era lo que siempre había sido, por temor a sentir dolor, había elegido nunca más sentir nada. Luego había llegado el dolor y había visto que era algo que no podía evitar, la espalda era la muestra de todos y cada uno de los pecados que había cometido y hecho.

Suspiró finalmente, había muchas cosas en las que podía ayudarla, pero la mujer optó por algo diferente. Las palabras nunca habían sido lo suyo, siempre había sido un desastre, así que opto por hablarle en un idioma que entendiera. Se desprendió de la prenda blanca que la nombraba comandante, y de forma tradicional para la pelea, se quitó la parte de arriba del haori. La capitana comandante llevaba vendado el pecho totalmente, desde los hombros hasta perderse por la parte baja. No era como si aquel hombre no hubiera visto antes aquel cuerpo, pero quizás sus vendas eran la forma de decirle que escondía algo. Desenfundó su zampakutoh, dejándola siendo una simple katana, más concretamente…la de él. Era el momento de que la pelea, las espadas, hablaran por ellos.
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Re: If you... (Priv. Takeshi)

Mensaje por Takeshi Nakahara el Lun Abr 23, 2018 9:56 pm

Luego de su anterior encuentro con la comandante, luego de acompañarla al mundo humano y ver aquella planicie que despertara los mas enterrados recuerdos de su antigua vida como humano es que había empezado a llegar a su mente, durante el dia, la noche y entre sueños y visiones, los momentos que había pasado en lugares como ese, espaciosos y solitarios, entregado a un entrenamiento que nadie vigilaba realmente, repitiendo las mismas secuencias que sus maestros de pequeño le hubieran inculcado para crecer, para mejorar y para volverse mas fuerte, el líder que se esperaba que fuese, el que trato de ser para su pelotón, y en el cual nunca llegara a volverse al terminar su vida tempranamente, tirado en el suelo con una espada atravesando sus órganos vitales, siendo rodeado por los brazos de la mujer que ahora mismo se acercaba de aquella manera tan sigilosa, sin poder discernir si se trataba de la cautela de alguien incomodo, o la de un depredador que buscaba no ser escuchado por su presa, antes de clavarle sus poderosos colmillos.

-Aunque no viniera como tal… Sigue siendo mi comandante… No puedo mirarla ya de otra manera… -aquellas palabras no buscaban causar dolor; al contrario expresaban el dolor que tenia ya resguardado en lo profundo de su ser, el dolor de pensar que ella había elegido rechazarle, todo su pasado, toda su historia, no siendo más que un molesto recuerdo ahora para la comandante de rojos ojos; los recuerdos de sus manos entrelazadas, de sus labios unidos, de sus cuerpos ocultos bajo las sabanas, cosas de las cuales la guerrera más fuerte del Sereitei se arrepentía; ya que al menos eso era lo que le había dejado en claro en su despacho, mientras su voz se alzaba y mandaba a sus guardias a retirarlo, el solo pidiéndole poder arreglar las cosas, ella dejando en claro que de no elegir una relación profesional entre comandante y capitán, el pudiera elegir no ser absolutamente nada para ella.

No necesito volver a formular su pregunta, Reika no dijo nada, pero sus acciones dejaron más que en claro que era lo que quería en esos momentos. Verla desprenderse de su Haori de comandante le hizo apretar los labios; sin el encima le recordaba mucho más a la joven soldada de cabellos negros a quien envolviera con sus brazos en las orillas ocultas del campamento. Un nuevo recuerdo le pego de golpe, solo que en él la mujer tenía el cabello mas corto, el rostro tal vez algo menos pétreo, su mirada estaba con un brillo diferente, mientras alzaba su espada de forma amenazante contra el pelinegro, pero en ese recuerdo tenía su uniforme completo, no solo las vendas que cubrían su torso pero que recalcaban su femenina figura. Y eso le recordaba que ahora ella no necesitaba ocultarse, ya no era un soldado que tenia que proteger su identidad para poder combatir, ahora era la mayor fuerza belica de toda la sociedad de almas, ya no era su soldado, ahora él era el de ella.

-Pienso que los de la onceava división serian mejores contendientes para usted… -expreso cerrando los ojos, manteniendo siempre aquel tono respetuoso hacia la mujer, mientras sostenia su arma entre ambas manos, manteniéndola baja, entrecerrando los ojos unos momentos, pensativo inclusive. No estaba rechazando la pelea, la posición de su espada lo demostraba, una posición que permitiría el movimiento mucho mas fácil en una sola dirección, cosa que quedo demostrada cuando el capitán se lanzo hacia la comandante, dando un fuerte corte ascendente y en diagonal con su arma, buscando cortarla de abajo hacia arriba en un limpio ataque; pero en caso de que ella le bloqueara, cosa que creía mucho mas probable, el golpe debería bastar para desequilibrarla unos momentos y dejarle dar un golpe mas con el mango.
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Re: If you... (Priv. Takeshi)

Mensaje por Reika Hayashi Ayer a las 7:39 pm

Ni todas las sensaciones amargas del mundo podían compararse con el momento que estaba viviendo ahora mismo. Prefirió no pensar, prefirió no hacer un montón de cosas, pero ella misma los había encerrado allí. Ninguno de ellos dos saldría hasta que ella lo ordenara y era demasiado orgullosa como para simplemente dejar las cosas a medias. Apretó los dientes con fuerza, los noto crujir y dio un paso al frente con determinación. No era el momento ni la hora de arrepentirse de todo lo vivido y elegido, aquel gran bloque de piedra tendría que empezar a moverse, o sería arrollado por el agua. No era una sensación placentera, pero le gustara o no era la que ella misma había decidido sentir. Había enterrado cualquier sentimiento con la muerte de ellos dos y había atravesado su corazón en honor al bushido. No podía dejar que todo aquello fuera para nada, pero a la vez le dolía…le dolía demasiado. No importaba lo mucho que se esforzaba por apretar los dientes, los puños y el cuerpo, aun dolía demasiado, hasta el punto de destrozarla.

-No quieres…las cosas a la cara Takeshi, los dos lo sabemos, si dos mil años no enterraron eso que sientes, no lo hará ahora uno de mis rechazos.- Y podía poner la mano en el fuego y apostar todo lo que tenía. Quizás porque sus ansias eran las que hablaban por ella, era su corazón el que deseaba desesperadamente que así fuera. Demasiado altanera, demasiado regia, demasiado despechada. Podían insultarla tanto como quisieran, le daba igual, ella seguía teniendo el control. Takeshi había puesto su vida patas arriba una vez, había destrozado todos y cada uno de los rincones que dejaba en su corazón para esconderse. Luego, miles de años después, habían negado su existencia. Dos mil años sola, sin él, sin nada, sola, con su espada y aquella marea de sentimientos que no entendía ni quería. Poco tiempo había tardado en sellar todo aquello y en marcar a fuego y sangre todas y cada una de sus estupideces. Nunca más sufriría, nunca más se rendiría a él. Pero los recuerdos siempre llegan para destrozar.

Rabia, una pura y natural, sus palabras sobre traer al onceavo escuadrón la aumentan, tanto que sus ojos se crispan de forma casi demoniaca. Ella no bloqueaba los ataques, no ya…ahora tenía esa forma de moverse que no era humana. El ataque de él para ella fue como ir en cámara lenta, movió su cuerpo al lado contrario, dejando que el arma pasara por su lado. El ataque con el mango, decidió hacer luz de aquella ira. Le daría un golpe, uno simple, en seco, con aquella fuerza demoniaca al mango de su espada. El choque haría una hendidura en el suelo, pero lo que ella había querido era desarmarlo, lanzando su espada lejos. Ella haría lo mismo con la propia, clavándola en el suelo. En aquel arrebato, no dudo, le dio una bofetada…al menos había controlado la fuerza. Era consciente de que podría haberle roto un par de huesos, pero no. Le temblaba las manos, el cuerpo, sus puños estaban cerrados y sus ojos le miraban con demasiados sentimientos. Había demasiado donde antes no había nada.



-Desearía decir que te odio…pero ya te he mentido demasiado a la cara últimamente, el hombre al que yo quería, no actuaría como un cobarde…pero bueno…se suponía que el hombre que quería nunca iba a olvidarme
.-Le dolió, cada palabra le dolió como si ardiera, lo notaba, lo veía. Un castigo autoimpuesto en su alma, la figura de su propio espíritu mirándola con cierta tristeza. Hacía más de mil años Reika había encerrado todo sentimiento por aquel hombre o por cualquier otro ser en su propia zampakutoh, nunca la usaba, nunca la liberaba, nunca tocaría la espada que había sido de él de nuevo. Si abre el sello sabe que todo desaparecerá, pero sabe también que dolerá. Por eso en silencio, se deshizo de la venda lentamente, notando como esta se manchaba de sangre. Había sido una petición extraña, algo puesto por ella misma tras renunciar a todo su reiatsu. Un inmenso árbol de sakura hecho de heridas, la frase “Hazle a los demás, lo que ellos quieran hacerte a ti” y en su piel, gravándose lentamente un nuevo pétalo ante cada palabra. Había jurado no sentir nada, por nadie, por él, así que cada vez que flaqueara, una herida le recordaría, que al final…sería igualmente olvidada.-Si es lo que quieres…te olvidaré como tú me olvidaste a mí, mientras yo me hería cada noche con tu recuerdo.
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