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¿Una nueva era?

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¿Una nueva era?

Mensaje por Mei Fang el Lun Abr 13, 2015 12:55 am

La conquista de todo mundo conocido y por conocer, el poder absoluto y la paz verdadera. Esas eran las metas, y el camino estaba frente a la shinigami.
Ahora que los 46 no la controlaban, ahora que el caos reinaba... era el momento. Un reiatsu azul refulgía en el cielo, un poder titánico e inquebrantable. Su fuerza haría temblar cada alma del Seireitei.

La Comandante Mei Fang, ahora despierta su espada a una forma tan avanzada para ella como la conocida tercera capa del Raiton, alzó su voz.
-¡Shinigamis! ¡Ya lo habéis visto! ¡Esperamos el ataque del enemigo, y ahora nuestro hogar lamenta las pérdidas!
Bajó la voz un momento.
-No volverá a ser así...
Dijo para sí misma.
-¡Ahora nosotros debemos atacar! ¡los jueces no nos lo impedirán!
Su multitud de espadas se alzaron en aquella forma.

-¡¡Conquistaré el plano material!! ¡el mundo de los humanos no será más una amenaza!
Acto seguido, se dirigía hacia el portal que le permitiría alcanzar su objetivo.
"Y luego, Hueco Mundo caerá ante mi."

La fuerza e intensidad del despliegue de su reiatsu no parecía conocer límites en aquella forma, ¿decirían seguirla y apoyarla en su meta, o luchar por que esa nueva era de guerra no llegase a los humanos?

Mei Fang
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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Sedric el Lun Abr 13, 2015 2:44 am

La hoja de ébano dicto la sentencia de su oponente desde el momento en que tomo la decisión de querer destruir a la mujer que ama, no existe piedad alguna frente aquellos seres llamados arrancar. Su mera existencia le desagrada, ya que en el pasado los comparaban como si fuesen hollows. Debido a que la maldición se manifestó en forma de mascara de hueso y adoptaron un comportamiento similar aquellas bestias, normal que la desconfianza y sobretodo el miedo hiciese que dejasen de verlos como shinigamis que fueron. El odio fue la única fuente de alimentación que tuvieron muchos de los suyos en el pasado, el ente que vive en la consciencia de los vizard aprovecho todo este tiempo en alimentar aquel odio. Sin embargo todo aquel odio descontrolado, pudo ser canalizado y redirigido hacia sus enemigos. Ahora los arrancar serían sus víctimas, en lugar de los shinigamis pese a que en el pasado los llamasen monstruos, dio por hecho que fue a causa del miedo a lo desconocido. Comprendió hasta cierto punto que el miedo los hizo incapaces de ver la realidad, pero con los años supieron anteponerse a la maldición de la bestia. Ya no eran peligrosos, consiguieron atarla y domarla, sometiéndola a su voluntad. Pese a los susurros oscuros que escucha de vez en cuando en su mente, no había ya nada que temer aunque la estupidez de sus congéneres superaba a veces sus expectativas, sin embargo todos aquellos torbellinos oscuros se desvanecieron con el tiempo.

La silueta de su oponente se deshace con lentitud, conforme extrae la hoja de ébano de su cuerpo viendo como su existencia se extingue. Pese a ser su enemigo, había demostrado en parte una rivalidad merecedora de su respeto. Aunque eso no la iba a salvar de su destino, como si fuese una montaña de arena desapareció de su vista sin quedar rastro alguno de ella. Abandona el lugar mediante un shumpo elevándose en los cielos el templario de oscura armadura, pudiendo ver a su alrededor la desolación que hay en la sociedad de almas, junto con la multitud de cuerpos tanto enemigos como aliados.

Justo en aquel momento una energía inmensa se manifestó, cuando su mirada se dirigió hacia la dirección de donde proviene. Vio que se trataba de la comandante shinigami, una sonrisa se esbozó tras su yelmo al verla que logro derrotar al enemigo. La guerra había terminado, escucho con atención su discurso y pronto la sonrisa se desvaneció adoptando una expresión de seriedad ante sus palabras. ¿Conquista del mundo material? La forma de hablar, gestos y actitud le hizo recordar lo que sucedió en el anterior episodio que vino ayudarla contra el invasor bount. Las preguntas que nunca obtuvo respuestas, todo estaba frente al vizard con la manifestación de aquella Mei. Entonces recordó unas palabras que le dijo en un momento, junto con un suceso que ocurrió con ella en el mundo humano al formular unas preguntas. Los ancianos que tanto rencor guardo parece que eran los grilletes de la comandante shinigami, sin embargo es posible que hubiese llegado el momento de obtener las respuestas que tanto deseaba obtener.

Como si de un meteorito oscuro se tratase aterrizo justo frente al portal al cual se dirigía, el poder oscuro del vizard se manifestó de golpe. Un riatsu negro como el mismo abismo lo rodeaba por completo, surgiendo de su cuerpo unos zarcillos negros como si fuesen las mismas tinieblas surgiendo del plano de la oscuridad. Los ojos azulados se toparon con los de la mujer incorporándose, apretando con suavidad los dedos de sus manos escuchándose el sonido de sus placas chocando entre sí. Deposito la mano sobre su yelmo en forma de cruz templaría y lo extrajo junto con la mascará deshaciéndose en el interior de su armadura como si no hubiese existido nunca. El rostro del hombre quedo al descubierto, para que sus miradas se cruzasen en ese mismo instante. La seriedad quedaba reflejada en su rostro, avanzo un par de pasos hacia delante para después detenerse quedando el portal a sus espaldas.

-La guerra ha terminado, los líderes enemigos han caído. ¿Qué necesidad hay de seguir luchando? Y lo más importante. ¿Quién eres tú y que soy para ti?

Nunca tuvo dudas respecto a la hora de escoger, incluso sería capaz de condenar a la misma humanidad si fuese necesario. Sin embargo con los años aprendió a tener unos principios, sus deberes de shinigami quedaron atrás. Pero la condenación de una raza lo consideraba innecesario, entendería que quisiera exterminar a los enemigos que los atacaron. Pero cualquier enemigo que tuviesen ya había caído en el campo de batalla, seguir con aquello le parecía absurdo e innecesario. Se mantuvo frente a la mujer desplegando el mismo riatsu para equipararse al suyo, dando el aviso que él estaba a su mismo nivel de poder. Aunque por la expresión de su rostro, parecía que esperaba a tener sus respuestas.


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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Mei Fang el Lun Abr 13, 2015 2:51 am

Los opositores no tardaron en aparecer. Y el primero de ellos apareció en la forma de un vizard oscuro que, haciendo gala de su naturaleza siniestra, trataba de cortarle el paso a la shinigami. Un iluso más... esos eran los pensamientos de Fang. El nivel de reiatsu descendió por su parte, suspiró relajándose: mientras no estuviese en combate, debía calmar ese derroche de energía en la fase actual del Bankai.
-¿Necesidad? Oh Sedric, parece que no lo entiendes.
Sonrió mirandole y acomodando una mano sobre su cadera.
-Siempre hay que luchar. Si no es por defender nuestra tierra, es por quitársela al enemigo. Vamos, ¿no me digas que posees una mente tan inocente? como la de un crío... La guerra es eterna. Esto no ha acabado, ¡lo cual es fantástico! ¡con los ancianos muertos, tengo libertad!
Mantuvo la sonrisa asintiendo levemente ante las palabras que ella misma decía, parecía disfrutar comunicándole aquellas ideas.
-Oh, ¿y sobre mi y sobre ti? ... perdón, sobre ti y sobre mi, mis modales. Uhm..
Colocó ahora la otra mano bajo su mentón, como pensativa y con la mirada en la distancia.
-Supongo que tú eres una gota de sangre en mi historial. Una mancha un tanto violenta, sí.. eso es.
Sonrió dirigiéndole la mirada de nuevo.
-¿Y quién soy yo, preguntas..? yo..
Abrió los brazos y desplegó las múltiples cuchillas que controlaba, con la intención de enfatizar su ego y grandeza.
-Soy el final de una era.. la conquistadora, ¡aquella que le dió a los shinigamis la paz verdadera! siempre habrán guerras, pero cuando los shinigamis dominen cada una de ellas desde los tres mundos... mi nombre será recordado. Por siempre.. ¡¡Mei Fang!! la diosa de la muerte que le brindó a los shinigamis el control absoluto sobre todo.. será magnífico.

Y justo cuando acabó su discurso, se dió cuenta de que había llegado uno más.
-Oh, ¡interesante eso que mencionas, perro de guerra!
Dió unos pasos colocando las manos tras la espalda, dirigiéndose al otro vizard.
-Mira, te lo explicaré..
Paró a un metro de él, mirándole a la cara y sin abandonar su sonrisa.
-Si no hubieseis venido a ayudarnos os hubiese tenido que aniquilar también. Si no estás conmigo, eres mi enemigo, así pienso yo. ¡Suerte que habeis venido! ¿verdad? además.. un fugitivo como tú debería estar agradecido, tu comandante te perdona y te permite volver a tu tierra.
Rió ligeramente y dió media vuelta para volver al mismo punto en el que antes estaba, dándoles la espalda esta vez.
-Bueno, basta de charla. ¿Me vais a ayudar o iré sola?

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Sedric el Lun Abr 13, 2015 5:47 am

La mira con seriedad escuchando cada palabra, entonación y expresión que formaba su rostro analizándola. El movimiento de sus manos, cadera y muchos otros factores que resaltaba que no era la comandante de siempre. La sonrisa incluso era diferente, sin duda la mujer que tenía frente a sus ojos era aquella Mei la que llego a considerarlo como un peligro. Conforme vio que su poder descendía la imito aunque manteniéndose en alerta, desde el momento en que sus palabras dictaron la conquista del mundo humano y sus palabras hablaron de declarar una guerra santa mantuvo la compostura seria.

Cuando escucho las últimas palabras comprendió hasta cierta parte la función de aquellos ancianos, sin embargo no estaba de acuerdo con todos los criterios que pensaban los cuarenta y seis. Ya que al parecer querían controlarla a su antojo, pero con la muerte de los regentes de la sociedad de almas, se había desatado un nuevo peligro y este pretendía viajar en el mundo humano para provocar una catástrofe. Su ceja se arqueo con suavidad, aunque pronto aquella seriedad se convirtió en serenidad relajando su expresión.

-No, eres tu quien no lo entiende Mei. Las guerras forman parte de un mismo significado el odio y las diferencias, tanto políticas como raciales. Tan solo hay que luchar si es necesario, aquellos que buscan crear guerras no son más que simples infantes, carentes de la madurez necesaria como para ver que una guerra solo atrae decadencia. Incluso ahora misma la decadencia reina sobre la sociedad de las almas, sin embargo los shinigamis habéis defendido vuestra tierra. Si miras a tu alrededor veras que habéis salido victoriosos, muchos de los vuestros han caído bajo el enemigo aunque sus muertes no fueron en vano. Y una guerra no es eterna. No cuando el enemigo ha caído, provocar una guerra no te hace mejor que quienes te han atacado. Que no estén los ancianos, no cambiara el hecho de que no aceptaremos esa visión equivocada.

Justo en ese momento observo como se quedó pensativa unos segundos, para después escuchar su respuesta. Las palabras en circunstancias normales hubiesen llegado a dolerle al vizard, sin embargo entro en un estado de frialdad absoluta, incluso su mirada era diferente a la de siempre como si estuviese viendo a la shinigami de aquel día. Apretó con fuerza el yelmo y pronto la consistencia dura se perdió, haciendo que este se fundiese en su brazo pasando a formar parte de su armadura, un pequeño subidón de riatsu se sentido en el ambiente lo justo para remover el viento que había a su alrededor.

Bajo su mirada pareciendo haber entrado en un estado de depresión ante sus palabras, sus ojos se taparon por su cabello ocultándolos. De pronto esbozo una sonrisa en sus labios, parecía estar contento o divertido como si hubiese escuchado algo de su agrado. Las palabras que vinieron detrás hizo que soltase una carcajada sin poder evitarlo, sin duda aquello sí que le pareció divertido. Durante la explicación vigilo a la mujer, hasta que dio por terminada su explicación hacia su compañero de armas.

-Lo cierto es que me gustaría saber qué es lo que te hace seguir pensando que yo te traicione. ¿Porque emerge algo del pasado que ya fue cerrado? Aunque no te culpo, supongo que debe haber sido difícil para ti vivir con todo aquello dentro de ti. Puedo comprender el odio y la decepción de haber sido traicionado por aquella persona en la que confiaste. Pero sabes que es lo más detestable? Que descubras que todo fue por culpa de un individuo que deseaba nuestra tu destrucción. Y que la única forma de atacarnos fuese hacia a nuestros sentimientos, haciendo que ambos nos odiáramos hasta el punto de destruirnos mutuamente. Por poco casi logra su propósito aquel maldito, pero tu abriste mis ojos y disipaste el odio que me cegaba.

Le dijo mirándola desde su posición para ver su reacción ante sus palabras, ya que hubo una vez en que le formulo una pregunta referente al pasado. Quería comprobar hasta donde llegaba aquella Mei nacida del oscuro pasado de la pareja, tan solo esperaba que viese la luz allí donde la oscuridad todavía reside para que esta desaparezca.

-El hecho que te ayudásemos fue porque viniste a pedírmelo, no por temor a que quisieras aniquilarnos. No existe suerte alguna, por otro lado sabes tan bien como yo. Que dado que tras esta guerra vinieses a buscar aniquilarnos hubiese tenido las de perder, solo por el simple hecho que en tu estado actual no estarías a pleno rendimiento. Ya hubieses cometido un fallo bastante grabe. Suerte para ti que no lo hiciste ¿Verdad?

Ahora la sonrisa se mostró en el rostro del líder de los vizard mirando a la comandante desde su posición viéndose por primera vez en mucho tiempo diversión, escuchando las nuevas palabras dando a entender que hasta aquí iba a llegar el parlamento y donde solo había dos opciones a escoger.

-Jellal, te pido que la disculpes no tengas en cuenta palabras que puedan sonarte ofensivas. Y referente a tu pregunta. Te dejo escoger dos opciones. Olvidar la idea de querer conquistar el mundo humano y quedarnos o ponerte la correa a la fuerza para que te calmes. Espero que escojas sabiamente.

Miro a su alrededor viendo que no tenía refuerzos que la apoyasen, quizás porque no compartían su idea o porque estaban demasiados exhaustos para una segunda batalla. La cuestión es que ya apaciguo con sus palabras la rabia que yacía en su corazón, esperando que el resto de los suyos entendiesen por la situación que pasaba en aquel momento. Cerro el puño dejando escapar un suspiro entre sus labios, mirando a la mujer esta vez con expresión de seriedad deseando que recapacitase y volviese la mujer que una vez llego a conocer. Pero no estaba seguro de que fuese a suceder lo que tanto deseaba, por desgracia era así de cruel la realidad y por el momento la bruma del pasado se resistía a desaparecer para siempre.

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Ahnshaykhan el Lun Abr 13, 2015 5:48 am

Mientras esto sucedía y palabras decisorias se intercambiaban, una figura se acercaba a ellos escuchando la conversación mientras se sostenía, difuminada por el sol a su espalda y el alto flujo de reiatsu de las personas que allí se encontraban, el suyo ya era extremadamente calmo. Al divisarse su presencia pudo notarse que era Ahnshaykhan, él se acercó a Jellal y a su líder Sedric, frente a Mei.

- Tal vez haya sido Iluso de mi parte pensar que la guerra ya había terminado, no... solo hemos ganado la primera batalla de la verdadera guerra.

Algo sucedió allí cuando fui a acompañar a la comandante. No se si fue algo que ver algo que hiciera el enemigo, o si tuvo la culpa el sobreesfuerzo a su reiatsu al empujarlo a los límites a los que los llevó, o si algo sucedió con el espíritu de su Zanpakto, el hecho es que algo en ella se quebró en ese momento. La Mei Fang que hemos conocido está ahí, pero a la vez esta otra que no es la misma.

Entonces se dirigió a la comandante.

- Comandante. Acabamos de ensangrentar nuestras manos con la sangre de los invasores, una facción ha desaparecido, entre ellos había quienes luchaban por poder, por sed de sangre, otros por convicciones, o incluso por lealtad, y otros por las mismas convicciones que nosotros aunque simplemente... se encontraban al otro lado del espejo. Por otra parte, los 46 han desaparecido, pero los granos de arena en el reloj se acaban para que seguramente ante una situación como esta actue la guardia real. Finalmente por otra parte... esta nueva guerra que planeas va contra lo que hizo a muchos convertirse en shinigami, ¿estás segura de que todos los tuyos te seguirán en algo así? Tal vez tengas una guerra civil antes de iniciar la que planeas.

Entonces miró a Sedric y le dijo algo al oído

- Si pensabas en ello, descártalo, no son mellizas, es tu dama y eres quien puede hacerla entrar en razón.

Inclusive en esta situación Ahnshaykhan podía decir estas tonterías, sus compañeros ya conocían su manera de actuar, era para destensar la situación e impedir que se nublaran sus mentes, así poder pensar con toda la claridad posible en momentos como ese.

Volvió a mirar a la capitana.

- Yo por mi parte... --Y gritó a los cuatro vientos-- ¡¡NO DERRAMARTÉ JAMÁS SANGRE DE INOCENTES!!

Sus ojos se encendieron en un color zafiro intenso, su reiatsu los hacía ver como si de partes de un sol azul ardiente a toda potencia se tratasen, su convicción se encontraba a plena vista en ellos. Sin embargo no era un reiatsu de ofensivo en sí, símplemente éste era expulsado por Ahnshaykhan naturalmente a causa de las emociones que se encontraban en su interior ante aquel dilema y la posibilidad de que mucha sangre inocente fuese derramada.

Él aún tenía esperanzas que esa Mei con quien había peleado hace unos momentos y que era totalmente diferente al frio ser actual, aún estuviese allí dentro y tuviese alguna posibilidad.

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Mei Fang el Lun Abr 13, 2015 8:17 pm

Escuchó a Sedric y suspiró ante lo primero que decía. No tenía ni idea, la guerra acabaría cuando todo perteneciese a los shinigamis... la ansiada paz llegaría entonces.
-¡Basta! No sabes lo que dices, ¡no soy como ellos! soy shinigami... soy la comandante del Gotei 13, su máxima guerrera, ¡no me compares con esos arqueros muertos!
Pero él siguió hablando, esta vez sobre el pasado.. sobre lo ocurrido entre ambos. La shinigami apretó los dientes mirandolo con cierta rabia, y cuando este acabó de hablar, ella parecía incluso afectada... su expresión no era la de arrogancia que antes poseía, ahora parecía alterada por lo que había dicho él.
-Cállate... ¡¡cállate!!
Apretó las manos bajando la mirada, en un estado entre furia y tristeza.
-Tu no me creías.. no creías en mi. Trataste de matarme cuando tan solo te había dedicado la verdad y mis sentimientos.
Alzó la mirada hacia él nuevamente,.
-Pero no voy a volver a ser tan débil. No, ahora soy mucho más fuerte que entonces.

Ahora el guerrero que antes había luchado a su lado tenía algo más que decir.
-Me seguirán o caerán.
Respondió al vizard.
-La guardia real no se meterá en esto... no mientras conserve el balance.
Y ahora eran los tres quienes la retaban... mientras Sedric hablaba de ponerle la correa, su compañero decía que solo había una manera de acabar con todo aquello. Y el otro... tenía ideas puras, fantasiosas.. un iluso, gritó que no quería derramar sangre de inocentes.
-Eres tan iluso...
Desapareció de la vista. Fué tan solo una fracción de segundo, menos que eso, en ese instante una enorme presión espiritual hizo presencia en el ambiente. Su origen.. se situaba justo a la espalda de Ahnshaykhan. Ella ya estaba ahí.
-...nadie es inocente.
Cuatro de las espadas se cernieron sobre el vizard con la intención de cercenarlo.. hacerlo pedazos al igual que la gran cantidad de muertos despedazados del enemigo que habian caído bajo ese filo en el campo de batalla.
Si él reaccionaba a destiempo, si cometía el más mínimo error, si sus compañeros no estaban preparados... el vizard acabaría igual que esos quincy. Las otras cuatro espadas y sus brazos le servían de defensa, todavía tenía al lado a los otros dos.
-¡¡NADIE puede derrotarme!! ¡retarme ha sido cavar vuestra tumba!
Exitoso o no su ataque sobre el vizard justiciero, los tres podrían sentir cómo una descarga eléctrica recorría sus cuerpos con la sola presencia de la shinigami tan cercana a ellos, sobretodo aquellos que más piezas de metal portaban. Aprovechó aquello para tratar de lanzarse a agarrar del cuello con su mano diestra al otro vizard, Mystogan, y así alzarlo con la intención de asfixiarlo mientras sus ocho espadas se movían constantemente en el aire en defensa de sus oponentes.

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Sedric el Lun Abr 13, 2015 9:55 pm

Pronto llego las palabras de la mujer haciendo que su ira estallase, se podía notar el resentimiento del pasado en el presente. Sin embargo su ego estaba demasiado elevado, hasta el punto de cegar la verdad que hay ante sus ojos. El cruce de miradas hizo que entendiese en parte lo que estaba sucediendo, todo estaba englobado al pasado ya que entre esas ambiciones de guerra, la rabia plasmada en su rostro también se reflejó la tristeza que hay en su alma. Pero el resentimiento era tan grande que se anteponía a sus duras palabras, haciendo solo que el dolor del pasado incrementase su agonía y al finalizar sus palabras volviendo a mirarle.

-Sigues cegada en tu visión. La única persona que intentamos matar fue al impostor que asimilo nuestra apariencia, solo que el logro escapar y engañarnos. Yo nunca intente matarte, si de verdad me dedicaste esa verdad y sentimientos. ¿Por qué no me miras cuando me hablas? Temes a equivocarte al juzgarme? Nunca fuiste débil, solo necesitabas alguien que estuviese a tu lado y ese fui yo. La diferencia está en que la paz de la que hablas no es la que tú deseas realmente. ¿O es que me mentiste? Dudo que así sea porque no olvidare esa mirada en tus ojos cuando me hablaste sobre la paz.

Después de responder a las palabras de la mujer, esperando una respuesta escucho las palabras que vinieron por parte de sus compañeros. Los cuales se encuentran desconcentrados, sin embargo le aliviaba ver que su compañero Ahnshaykhan tuvo el mismo pensamiento referente al estado actual de la comandante. Tan solo Jellal estaba teniendo una visión demasiado cerrada, quizás por el hecho de no haber tenido mucho compañerismo con ella durante el transcurso de la guerra contra los quincy. Cierto es que no todos sus compañeros tienen los mismos pensamientos o ideas respecto a los sucesos, pero aun así algo estaba claro que debía evitarse dejarse llevar por la tensión del momento. Ya que si así fuera, lo único que ocasionaría es su condena.

-Cuando peleas junto alguien comprendes como es esa persona, tú te has dado cuenta de ello Ahnshaykhan. Jellal recuerda que no estás solo, no queda en tu decisión sobre cómo debemos actuar si no en la mía. Y espero colaboración por tu parte, actuar de esa forma no es una opción. Por lo cual dado la situación, hay que inutilizarla y así quedara fuera de combate. La simple idea de querer matarla la descartas, si intentas llevar a cabo dicha acción me convertiré en tu verdugo. ¿Me explicado con claridad?

Dijo en sus últimas palabras mirando con seriedad a su compañero vizard, para que descartase esa idea en su mente. La idea de eliminar a un compañero no le gustaba, pero mucho menos que fuese a dirigir su arma con intenciones de muerte a su pareja. Dado que tuviese que eliminarlo para que no le quitase la vida Mei, no habría duda en dirigir su arma hacia su compañero para hacerlo desaparecer. No consentiría que nadie llevase esa acción acabo, incluso si tuviese que asesinar a un ejército entero. Si tuviese que tomar esa decisión tan precipitada el único con derecho asesinarla seria el suyo, no permitiría nadie lo hiciese a excepción de él. Sin embargo no era el caso, por otro lado ese pensamiento le hacía recordar lo ciego que estuvo en aquel entonces, ahora tan solo debía mirar hacia delante y tratar de que todo acabe.

Una vez que dejo clara su postura, escucho las palabras de la comandante haciendo que su atención se centrase al instante en ella. Prestando atención sobre la mención de la guardia real, lo cierto es que le extrañaba que todavía no hiciese acto de presencia dado que los cuarenta y seis habían muerto. Las siguientes palabras que escucho noto molestia en la mujer, la paciencia estaba en los límites y la espera se hizo demasiado prolongada. Cuando la vio desaparecer, sus ojos se desviaron hacia donde estaba su compañero pudiendo ver como se encontraba a su espalda. Mediante un shumpo se colocó al lado de su compañero, articulando los dedos de sus manos una lámina de ébano creció desde su brazo, expandiéndose unos centímetros de ancho también dotándolo de la forma de una plancha afilada. El choque se produjo logrando detener aquel mortífero ataque haciendo que sus ojos se clavasen en los de la mujer, pudiendo ver como el yelmo se deshacía mostrando de nuevo el rostro por completo del vizard. Abrió la palma de su mano enfrente emitiendo un zumbido su brazal diestro, de las puntas de las yemas de sus dedos se extendieron en afiladas cuchillas creando un arco de cuchillas atacando por cinco direcciones distintas. Dos iban en dirección a sus piernas, pulgar y meñique concretamente, el corazón lo acompañaría el índice dirigiéndose hacia el hombro siniestro y el anular se dirigiría hacia el diestro. Noto cierta molestia su presencia, dado que la liberación de su poder en el ambiente estaba cargándolo, pero aun así le mantuvo la mirada reflejándose aquella seriedad característica del vizard.

-No permitiré que sigas con esta absurda conquista. ¡¿Estas ciega?! ¡¿No ves que ese no es el camino para lograr la paz?!

La descarga eléctrica que les propino a los tres hizo que apretase los dientes de dolor, pero sin embargo la dureza de su cuerpo lo hizo mantener los pies clavados en el suelo. Notando como aquella electricidad recorrió su ser, lo justo para desviar su mirada hacia donde se encontraba ella para extender el brazo, quitando parte de la coraza para hacer que se extendiese una larga hoja de acero negro en dirección a su brazo, haciendo un ataque sorpresa. Dado que uno de los impactos anteriores o este resultase herida aunque tan solo fuese una incisión, sentiría un frio extremo que lo llevaría hasta el punto de quedar inutilizado el miembro afectado. Se desplazó hacia la nueva posición esta vez, realizando una patada hacia su vientre con la clara intención de apartarla de sus compañeros. Lo cierto es que no fue a dañar, sino más bien alejarla y apretando los labios dado que volviese a notar el chispazo respirando con fuerza. Su mano libre le permitiría realizar un barrido a sus espadas flotando, dado que tratase de iniciar un ataque en forma de respuesta. Quedando de pie al lado de sus compañeros nuevamente, la armadura pronto se distorsiono, moviéndose como si estuviese viva y el recubrimiento de alquitrán se desplazó hacia sus brazos quedando al descubierto su apariencia.

Viéndose que lleva ropa de cuero y una máscara acoplada en su boca, la cual se desvaneció junto con el resto de su armadura. Quedando tan solo sus brazales, se exponía a los golpes de aquellas ocho espadas flotantes. Pero confiaba en su maestría de armas, una vez alejada de sus compañeros dirigió su mirada hacia la mujer.

-Prepararos. Esto ha dolido, pero podré soportarlo. He estado en peores situaciones, así que esto no os detenga comprendo vuestro dolor. Pero recordar que hemos vivido superado a la misma muerte, no estáis solos. Y solo una cosa Mei, are que abras los ojos aunque deba hacerlo a la fuerza.

Acaricia su propio rostro apartando su cabello a un lado, mirándola desde su posición colocando la mano sobre su rostro dejando ver una leve sonrisa en sus labios y cerrando sus ojos. Tomando la decisión de apartar la mano negando con levedad, volviendo a mirarla esta vez con seriedad considerando aquello demasiado pronto. De pronto el reiatsu del vizard se manifestó de su cuerpo surgiendo toda la oscuridad de su interior otorgándole una apariencia realmente tenebrosa, haciendo que su cabello se mueva ante la presión espiritual. Su aura se tiñe como si fuese el mismo abismo, dejando ver su verdadera apariencia. Fijando sus ojos en los de la comandante, pudiendo ver estos como están completamente apagados igual que antaño cuando se enfrentaron a muerte.

-¿Es lo que deseas Mei? Bien, no quería llegar a este extremo. Pero no me dejas otra alternativa que ponerme severo contigo, cuando no puedas moverte tendremos una larga charla de pareja.

Al finalizar sus palabras un estallido de vida surgió de sus ojos recuperando el color, por un momento pareció haberse perdido todo. Pero solamente se trataba de una reflexión sobre que debía hacer. Por un momento se había dejado llevar por la oscuridad, cuando volvió a la realidad su mirada se encontraba fija en Mei. Enterró sus dedos en la palma lentamente, haciendo que del brazal diestro rezumase un oscuro brillo, cubriendo su mano y haciendo que surgiese una cuchilla de ébano. De pronto la tensión se apodero de sus piernas y brazos, mediante un shumpo hizo que la tierra se levantase apareciendo justo frente a la mujer. Su brazo se diestro se movió hacia abajo guiando el filo de su arma hacia las piernas de la mujer, aunque a su vez se impulsó hacia arriba para evitar su contra ataque, saltando por encima cayendo a su espalda alzando su brazo izquierdo creando una nueva cuchilla tratando de hacer un barrido a su espalda. Dado que no consiguiese su propósito daría un salto hacia atrás para evitarla, haciendo que sus ojos se moviesen sin descansar vigilando sobretodo el movimiento de sus ocho espadas. Lo cierto es que la batalla iba a serle complicada, aquella aura de electricidad y esas temibles hojas rodeándolas la hacen bastante peligrosa. Sin embargo aquello era tan solo el inicio de la batalla. Por otra parte no se encontraba solo, el simple hecho que le prestase atención formaba parte de su intención.

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Ahnshaykhan el Lun Abr 13, 2015 10:04 pm

El ataque de Mei Fang vino hacia él como un relámpago, toda fibra y átomo de reiatsu de él estaban preparados para esa batalla, sabía que iba a ser de entre las batallas más arduas que fuese a sostener. Hubiese podido sobrevivir a ese tremendo ataque usando su capacidad entera, sin embargo su líder y compañero para protegerlo del mismo ya que de todas maneras seguramente sería un gran impacto para él.

Pensando rápido suspiró -Kurisutaru no hoshi- a la vez que una corriente de minúsculos cristales se dirigió como una veloz brisa hacia Sedric y Mei mientras más aparecían en el ambiente el cual se llenaba de esas microscópicas partículas semejantes a diamantes que en tal cantidad comenzaban a asemejarse al rocío de la mañana, ellas brillaban y creaban millares de pequeños reflejos en el ambiente donde se acumulaban como nubes. El flujo diamantino que se dirigió hacia ellos dos principalmente se centró en rodear la hoja de ébano que había formado su compañero Vizard pero otras minúsculas partes todavía permanecían en el ambiente alrededor de ellos.

- Confía en mi, amigo, esto deberá tener un final feliz

Todo el tiempo intentaba mantener la atención ante los posibles ataques inesperados, Sedric había parado ese ataque de recién, pero habiendo luchado al lado de Mei recientemente sabía que ella poseía muchos recursos de los que valerse, de momento la situación no requería que Ahnshaykhan mantuviese un control preciso de Kurisutaru no hoshi, sino uno aproximado y primando la velocidad, sobre todo la de reacción.

La acción se volvía vertiginosa... cuando la comandante se lanzó hacia Mystogan para tomarlo del cuello Ahnshaykhan aprovechó el momento para usar su segunda carta de batalla, preparandose para usar inmediatamente Kurokongōseki Yoroi al tener un instante a su favor .

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Mei Fang el Mar Abr 14, 2015 2:47 am

Las palabras de Sedric no la desconcentrarían... no, no lo iba a permitir. Mantener la concentración, no subestimarlos y.. no contenerse. Si cumplía esos tres objetivos, la Comandante shinigami se alzaría con la victoria aquel día.
Su brutal acometida fué detenida por el vizard de cabellos oscuros, Sedric. Una plancha oscura que se interpuso entre el filo de Totsuka y la garganta de Ahnshaykhan.
-Tsk.. ilusos..
Observó el ataque que Sedric trataba de hacer, tratar de lacerarla con cinco cuchillas. La shinigami no necesitó más que detenerlas con otras cinco de sus ocho afiladas hojas flotantes, las cuales a su vez transmitieron una descarga eléctrica al vizard. Todavía habían libres tres de las hojas para defenderse de sus otros dos oponentes, y en respuesta a la nueva ofensiva del capitán de armas, el cual alargó una hoja de acero negro con objetivo de dañar su brazo, ella simplemente agitó la mano desviando el ataque, chocando la cuchilla que cubría su antebrazo contra aquella espada. Ni si quiera la siguiente patada logró impactarla... una hoja se interpuso deteniendo el golpe y, consecuentemente, enviando a esa pierna una descarga eléctrica. No atacó esta vez, prefiriendo mantener las otras siete a la defensiva. Ellos se alejaron tomando una nueva posición.

Los observó con media sonrisa.
-Sois débiles.
Dijo totalmente relajada, ni un rasguño, ni un signo de cansancio ni nada... no habían podido hacerle nada entre los tres, y las continuas descargas eléctricas los irían desgastando.
-¿Abrir los ojos? mis ojos están bien abiertos. Permaneceré en la historia... el dominio de los tres mundos traerá una paz eterna, donde controlaremos el equilibrio. Los shinigami merecemos mucho más que esto..
Dijo refiriendose a la destrucción de la Sociedad de Almas causada por los quincy.
Surgió una risa de ella al escuchar a Sedric.
-¡¡Ahaha!! ¿¡Tu!? ¿¡severo conmigo!? ¡¡no tenéis NADA que hacer!!
La sonrisa prepotente desapareció en ella cuando lo vió decidido, ¿qué ocurría..? ¿no tenía miedo? ¿por qué parecía que luchaban entre iguales?
"Eres muy superior a ellos, Mei... será un combate tedioso pero no voy a perder.. estoy segura."
Lo miró fijamente... el combate iba a ser dificil, para ambos bandos.
-Tsk..
El ataque no tardó en llegar, un ataque frontal y un barrido tratando de acertar en sus piernas. Mal movimiento, la shinigami envió una brutal patada cuya onda dañó el terreno y podría haberle arrancado el brazo al vizard de acetarle. Este fué precavido y saltó por encima de ella para caer a su espalda. La shinigami no se giró para encararle, las ocho hojas se encargarían de detener su ataque y combatir contra él. ¿Por qué no lograba electrificar el cuerpo del vizard y detenerlo? el campo eléctrico alrededor de ella lograba percibir la dirección de sus ataques para luchar contra él sin mirarlo, atenta a los otros dos vizards... debía ser algo que estaba haciendo uno de ellos, una habilidad de apoyo. Los ataques del capitán eran constantes y Mei no lograba combatir del todo correctamente sin mirarlo, pero debía estar atenta a los demás, no podía perderlos de vista.
-Mi turno.
El ambiente se alteró, la presión se hizo todavía mayor...
-94%...
Desapareció de la vista, como un rayo, tan solo había dejado un rastro de arcos eléctricos.
Apareció de pronto como un repentino fulgor, centelleando cual relámpago cayendo a tierra justo sobre Jellal... no le dió tiempo para reaccionar, cayó atrapandolo entre sus piernas contra el suelo abriendo un agujero en el terreno donde estaban ambos. Estaba sentada sobre él y las ocho espadas giraban a alta velocidad a su alrededor sin permitir a nadie que se acercase.
-¡¡Te tengo, traidor!!
Un sólo puñetazo. Un puñetazo que le propinó bastó para dejarlo totalmente KO, inmóvil y seriamente dañado. Se levantó lentamente y miró a los otros dos vizards.
-Uno menos.

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Sedric el Mar Abr 14, 2015 2:49 am

Los ataques en el transcurso de la batalla fueron bloqueados por las espadas flotantes de la shinigami, incluso aquel ataque que realizo en cinco direcciones opuestas se interpusieron aquellas planchas de acero en medio para impedir su avance. La seriedad permanecía en el rostro del vizard, se torció al recibir de nuevo aquellas descargas y una vez se separaron. Al escuchar las palabras de la mujer, pudo ver como un destello de luz iluminaba su cuerpo por completo apareciendo a la velocidad del relámpago donde su compañero Jellal. El cual pudo ver como lo dejo fuera de combate, habiéndolo pillado en plena recuperación y uno de los suyos habiendo caído bajo el poder de la comandante.

Observo con seriedad a su compañero caído, las palabras de Mei resonaron en su mente, unos pensamientos oscuros se manifestaron. El odio afloraba en su mente, lentamente su mano se depositó en su rostro, escuchándose su respiración agitada al igual que su reiatsu y un leve gruñido en medio del silencio. La presión de su mano en su rostro hizo que se arrugase su piel, clavando sus dedos manteniendo aquel gruñido. Cuando su mirada se alzó, pudo ver uno de sus ojos ennegrecidos por las tinieblas, haciendo que su pupila se tiñese de color escarlata. En la superficie de su rostro, pudo apreciarse una fina capa blanca de hueso que empezó a extenderse hasta su maxilar inferior y superior. Parecía que el odio estuviese apoderándose del vizard, sus ojos se fijaron sobre Mei como si de un animal salvaje se tratase y estuviese dispuesto a devorar a la presa que tiene ante sus ojos.
Pero lentamente sus dedos se deslizaron sobre la superficie de la máscara de hueso que estaba formándose, agarro con firmeza mientras sus gruñidos permanecían presentes. Entonces en medio de aquel odio que estaba infectándole, unas nuevas palabras llegaron a su mente, su respiración se pronto se calmó. La arranco de golpe de su rostro, exhalando un grito de furia y la oscuridad se adhirió al interior de la máscara de hueso y la rompió en mil pedazos en su mano.

-Nunca te rindas aunque yo si lo haga. Rendirse no es una opción. Nunca pierdas la esperanza ya que no estás sola. Mei… Casi cometo el error de dejarme llevar por mi bestia interior. Aunque parte de mi sea la oscuridad, no he de dejar que mi mente se consuma en el vació.

Declaro en sus palabras mirando fijamente a la mujer, su mirada se mantuvo firme sobre ella quien estaba cerca de su compañero caído. Por suerte únicamente quedo inconsciente en la batalla, las palabras de su compañero hizo que una leve sonrisa se asomase por sus labios mostrando esta vez seguridad en el mismo.

-Confió en ti compañero, así que ya va siendo hora de usar el modo de combate. Haz como si no estuviese ahí y ataca con lo que tengas.

Dicho aquellas palabras, coloco la mano en su rostro desprendiendo un reiatsu tenebroso y al bajar la mano de pronto se manifiesta la máscara de hueso. Cuando sus ojos se abren puede verse las tinieblas en el interior de sus cuencas, gesticulo los dedos de su mano diestra encerrándolos en su palma y pronto una cuchilla de ébano se formó en el dorso de su mano. El poder de su máscara se manifiesta, sintiendo la oscura energía hollow recorriendo todo su ser, vislumbrándose un aura oscura a su alrededor. Los ojos del vizard mostraban frialdad ante la shinigami fijándose en ella.

Apretó el pie en la superficie del suelo murmurando algo y se impulsó hacia donde se encontraba la comandante, la tierra se levantó y su velocidad se vio incrementada como si de un destello oscuro se tratase. En la figura del vizard se lo veía cargando con la cuchilla por delante, tratando de querer impactarla. Habiendo dejado varios huecos libres, portando como única arma una sola hoja. Justo cuando el ataque de la comandante se iniciase, vería que sus ojos golpeaban a la nada traspasando el cuerpo del vizard y sus ojos se clavaron sobre ella. Sin embargo no estaba solo en aquel ataque, había depositado su confianza en su compañero. Una vez que traspasase la línea de peligro, en lugar de dirigir la hoja de ébano sobre ella, su mano siniestra se extendería hacia delante. Atrapando su rostro y apretándolo para evitar que escapase de su presa, sin embargo estaba el peligro de sus espadas flotantes pero ya había contado con ello.

-Kage Oni..

En el momento que pronuncio aquellas palabras, se vería consumida por el aura del vizard. Pudiendo ver a través de sus propios ojos el abismo. Dándole un aspecto oscuro y decadente a la sociedad de las almas, viéndose como un gran sol negro se encontraba en los cielos irradiando una oscura negrura. El viento golpeaba con violencia en aquel lugar, la desolación reinaba en aquel momento y seres oscuros observaban desde los escombros, parecían almas invisibles ante el resto del mundo. Fueron bautizados por varios nombres, para aquellos que alguna vez hubiesen viajado a través del abismo. El aura de electricidad de Mei dejo de funcionar en el momento en que fue arrastrada aquel plano oscuro, la fuerza del hombre se notaba como si no quisiera soltarla.

Pronto vería como ambos saldrían volando por los cielos, observando ahora con mayor deterioro la sociedad de almas. Si antes era un caos reinado por la guerra, ahora la oscuridad se parecía que se hubiese apoderado por completo del mundo de los shinigamis. Se alejaban del Senkaimon, viendo cómo se adentraban a los bosques conforme iban atravesando los arboles ambos inmateriales los recuerdos albergarían en la mente de ambos. Podía notar la presión de la fuerza del vizard, bajo la condición de su técnica ninguno podía ser dañado bajo ningún concepto. Esa era la prohibición de su técnica, aunque le había dado un uso distinto.

Al llegar al lugar, vería de pronto como aquel mundo oscuro se desvanecería y la claridad volvería a manifestarse. Junto con el aura de relámpagos y se apartó del cuerpo de la mujer, viéndose que los rodeaban los árboles. Si se fijaba bien, se daría cuenta que aquí se hallaba el camino para llegar hasta donde solían reunirse para verse. Se deshizo de la máscara de hueso, pasando la mano por encima.

-Es hora de que superes a los demonios de nuestro pasado Mei. Ya puedes deshacerla, me ha sido de gran ayuda Ahnshaykhan. Solo tengo que mirarte a los ojos para saber lo que te sucede, realmente tienes miedo de estar equivocada a la hora de juzgarme.

Le dice mientras camina rodeándola hasta que se detuvo, alzo su mano a la vez que la mira fijamente, lo que tenía pensado no le gustaría a su compañero. Pero considerando los acontecimientos, no tenía muchas más opciones para escoger. De pronto su bankai se desvanecería, quedando en sus manos las gemelas zampakutoh y dejaría clavada una en el suelo y la otra la tiraría alejado de él. Concretamente a unos cincuenta centímetros, la miro sabiendo que eso dejaría sorprendido ambos.

-No quiero que te metas, respeta mi decisión no como líder sino como amigo. Y ahora volviendo a lo nuestro Mei, no he perdido la esperanza en ti. Por eso quiero decirte algo, yo nunca te ataque en ese día nefasto. El día en que te dije para quedar en este lugar era porque tenía algo importante que decirte, pero ya que mis palabras no sirven entonces te lo demostrare con una única prueba.

Alzo su mano quitándose el mitón de cuero de su diestra, mostrando un anillo dorado que llevaba puesto en uno de ellos.

-Puedes elegir. Coger mi arma terminar con mi vida y ver lo que hay en el interior del anillo, arrepentirte por haberme perdido o confiar en mi para ver lo que hay en mi mano y en la tuya. No le temo a la muerte Mei, solo diré que jamás olvidare todos nuestros buenos momentos. Lo único que lamentare, es no haber podido convertirte en mi esposa y formar una familia junto a ti. Voy a cerrar los ojos y quedarme con los únicos buenos recuerdos que tuvimos, no los abriré ni aunque el dolor se adentre en mi cuerpo. Esta es mi decisión, voy a dejarte mi destino en tus manos. En lo único que considerare que fracase es en no poder salvarte, quizás nunca fui digno de poder estar a tu lado.

Los brazos se abrieron extendiéndose, quitándose unos botones para dejar ver el pectoral al descubierto, no había ningún tipo de protección tras la ropa. Los ojos se cerraron, manteniendo los brazos extendidos respirando profundamente, manteniendo la calma pese a ver tan solo oscuridad.

-Te quiero Mei.

Fueron las últimas palabras que surgirían de sus labios, esperando el destino fatídico. Mientras notaba como el viento hacia acto de presencia, los recuerdos de los buenos momentos venían a la mente del vizard. Quizás eso era lo que muchas veces escucho, que antes de morir veía sus recuerdos apareciendo en su mente como si de un álbum de fotos se tratase, veía su niñez, más adelante su adolescencia, cuando conoció aquella niña rubia de ojos celeste, más adelante el rencuentro, junto con el primer beso y siguiendo después de aquellas noches llenas de amor y ternura sincera. El corazón se aceleraba, viéndose una muy leve sonrisa y sus dedos hundiéndose en la palma de sus manos y un último suspiro surgiría de sus labios.

¿Possible End?:


Escucharla a partir de cuando Sedric dice: Y ahora volviendo a lo nuestro Mei.

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Mei Fang el Lun Mayo 04, 2015 3:04 am

Uno menos. Un paso más cerca de la conquista y la meta final. Mei se giró, reincorporándose desde encima del cuerpo insconciente de aquel compañero de los vizard.
-¿Y ahora qué? ¿vais a parar mis doce filos vosotros dos solos?
Sonrió altiva.
-Sois débiles... vamos, usad vuestro potecial. Usad esa... máscara.
Al ver el estado de Sedric, sus nervios y la alteración, ella no hizo más que mantener esa sonrisa llena de satisfacción.
-¡Eso es! os demostraré que ni si quiera podéis hacer nada en vuestro mejor estado... vamos, utilízala.
Hizo una mueca y dió un suspiro al ver que, al final, no había máscara. Apartó la mirada hacia el compañero de Sedric, esperando que este sí que utilizase el poder de su parte hollow... nada. Entonces empezó a escuchar unas palabras que le eran familiares, ¿esperanza...? Miró al vizard de poderes oscuros, seria, abandonando esa sonrisa que tenía en su expresión hacía un momento.
-Mi única esperanza es traer una paz verdadera... la paz instaurada por los shinigami. Es lo que merece la pena.
Escuchó lo que le decía al otro vizard y, finalmente, pudo ver el poder maldito... la máscara. Mei Fang lo miró recuperando esa sonrisa.
-¡Eso es! eso es lo que quería ver... vamos, ataca..

Separó las piernas poniéndose en guardia, haciendo flotar a su alrededor las diez cuchillas. ¿Cómo atacaría? ¿buscaría la espalda de la comandante, trataría de flanquearla, o...? atacaría de frente. Exacto. Cuando posees tal magnitud de fuerza y velocidad, cuando no importa desde qué dirección ataques al enemigo, cuando la estrategia de la sorpresa se ve superada por una embestida frontal... no es necesario buscar la espalda. Mei necesitaría utilizar al menos cinco de sus espadas para detener una embestida tan poderosa, las otras cinco las posicionó tras ella para defenderse del otro vizard. Justo cuando iba a detener el ataque de Sedric y arremeter con sus mortales puños contra su vientre.. la técnica del fantasma, transparente. No importaba. Ella estaba a la defensiva de la hoja de ébano, como mucho podría recibir un puñetazo de la mano libre del vizard, sin embargo las cuchillas que ella gobernaba podían ser mucho más mortales que un puñetazo.
No se esperaba lo que ocurrió. La mano sobre su rostro, escuchar unas palabras y, de repente, una profunda oscuridad. La Sociedad de Almas había cambiado, si antes era un campo de batalla, ahora era el más negro cementerio de las almas.
-Qué... ¿¡qué es esto?!
Agarró el brazo del vizard tratando de zafarse de su mano, la corriente eléctrica no se transmitía... ¿por qué? ¿qué técnica era aquella?
Empezó a ponerse nerviosa dado que, la ausencia de electricidad, demandaba mayor energía del cuerpo de Mei y la sincronía ascendía: 95%..96%..
Ascendían a los cielos para contemplar el ocaso más puro y cruel que podía presenciar... su amada Sociedad de las Almas, convertida en una pesadilla. Pero era un truco, no se dejaría engañar.
-¡¡Suéltame!!
Apenas unos segundos tras decir eso, el panorama cambió moviéndolos hacia el bosque y, enseguida, la liberó. Todo regresaba a la normalidad. También su aura eléctrica, pero.. ya estaba al 97%. Se miró sus manos despidiendo ciertos arcos eléctricos desde las mismas, asegurándose de haber recuperado su poder. Miró alrededor, el lugar le era familiar... no, lo conocía. Lo conocía muy bien. Posó su mirada, ahora algo furiosa, sobre Sedric.
-Qué has hecho... tú-...
Sus palabras se vieron cortadas por las del vizard.
-¿Miedo..? ¿¡yo!? yo no temo a nada. No puedo temer a nada.
Preparó las cuchillas flotantes al ver cómo él se aproximaba, lo extraño era.. que retiró su bankai. Se deshizo de una de sus espadas incluso, ahora estaba totalmente vulnerable, ¿qué pretendía? Aunque al principio sorprendida y sin reacción, pronto la shinigami hizo posicionarse cada una de sus espadas flotantes, las diez, alrededor del cuerpo del vizard, apuntándole con ellas... al tiempo que escuchaba sus palabras.
-No. Tu no me atacase aquel día.
Se aproximó un paso hacia él.
-Tu nos atacase más tarde... cuando estaba débil y desvalida. Cuando mi cuerpo estaba indefenso y mi corazón era inocente... fué en ese momento cuando nos atacaste. A pesar de decirte la verdad, a pesar de haber sido tú el causante de mi mayor dolor, yo estaba dispuesta a perdonarte. Y tu... tu me atravesaste el vientre con una lanza. Nos traicionaste. Ahora tu me dirás lo que se siente..
El dolor que sentía, que la había estado corrompiendo poco a poco, salía  la vista ahora. Su mirada era mucho más seria de lo que lo había sido durante todo el combate. Escuchó sus palabras y miró de reojo el anillo, "nuestros buenos momentos"... falsedades, igual que eso de crear una familia. Mei apretó los dientes mostrando un signo de dolor.
-No soy yo la culpable, Sedric. ¡Tú comenzaste esta lucha! ahora yo la voy a terminar. Hasta nunca, Sedric.

Las diez espadas se precipitaron sobre el cuerpo del vizard listas para ensartarlo, veloces, letales... y a tan solo un escaso milímetro de él, se frenaron.
-..¿Qué?
"No podemos hacer esto. Matarle te hundiría, te sumiría en un lamento eterno. No podemos hacerlo."
-¡¡Totsuka!! obedéceme... ¡mátalo!
"Mi odio te ha influenciado... nuestra unión en el bankai ha dividido tu alma, y estás confusa. Antes le odiaba... pero, ahora, está arrepentido. Y yo...
-¡¡¡Totsuka!!! ¡¡mátalo!!
"...le perdono."
Las imágenes pasaron por la cabeza de Mei en un instante.. los recuerdos, la traición, el dolor, la sangre, el engaño... pero tambien hubo felicidad. Hubo una reconciliación, una pasión unidos, un amor puro... él era el hombre al que más amaba.
La expresión de la comandante cambió. Ahora no estaba influenciada por el odio que antes Totsuka poseía. Ahora lo veía todo claro. Sus ojos observaron la escena con desamparo, cómo había estado a tan solo un milímetro de matarlo.
-..¿Qué..? ¿yo..? ¿Sedric?...
Sus manos comenzaron a temblar, la sincronía ya había ascendido al 99%. Las hojas se apartaron rápidamente y cayeron al suelo, al igual que ella, de rodillas.
-¿Qué he hecho..? He.. he intentado matarte..
Se miró sus manos, aun temblorosa.
-¿¡Que he hecho!?
Justo antes de alcanzar el 100%, el bankai desapareció. Regresó su traje azul habitual, las placas de la coraza desaparecieron, y las espadas se fundieron con un fugaz destello, resultando en la forma original de la Totsuka no Tsurugi.
-¡He.. he intentado matarte!... y-yo no.. ¡no.. no quería..! ¡Sedric..!
Empezó a derramar lágrimas irremediablemente, la sola idea de perderle la aterrorizaba, y pensar que casi había llegado a ser ella la culpable... lloró, hacía mucho que no lloraba, muchos años. No se atrevía a acercarse a él, ni si quiera se atrevía a mirarle. Trató de reincorporarse débilmente y retrocedió escondiendo su rostro y su llanto entre sus manos hasta dar con la espalda en un árbol. Ahí, dejó arrastrase hasta caer al suelo, apartó las manos y trató de mirarle empapada de lágrimas... no podía.
-¡No quería..! ¡yo no te haría daño, yo-..! no, ¡no...!
Puede que él se acercase a tratar de calmarla, puede que intentase hacerla sonreir, que olvidase todo.. que recuperase su esperanza. Estaba dolida y agotada, su cuerpo maltrecho tras las largas batallas que había librado con su bankai, y su mentalidad rota por lo que había estado a punto de cometer. Al final, no aguantó más, y quedó desmayada. La Totsuka estaba al lado... el origen del conflicto, y también su resolución.

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Re: ¿Una nueva era?

Mensaje por Sedric el Jue Jun 04, 2015 3:08 pm

El rencor surgía en las palabras de la comandante por algo sucedido en el pasado, el seguía pensando que fue debido al engaño que ambos sufrieron. Sin embargo por lo que decía la mujer su rabia no era debido a lo ocurrido aquel día, sino a lo que vino después de aquello. Cuando tuvieron el rencuentro en Karakura, recordaba el odio que tuvo en su momento a la persona que llego amar con toda su alma. Pero pese a estar cegado por el odio, ese día hubiese terminado con el asfalto que iba la cabeza de la mujer. La rescato de su final, considerando que era demasiado pronto. El odio se desvaneció junto con las lágrimas de Mei lo que hizo que sintiese algo extraño en su pecho, comprendió que seguía sintiendo algo por ella pese a todo y quizás fuesen aquellas lagrimas la que lo hicieron reaccionar y preguntar porque estaba llorando.

Sintió la tristeza invadiéndole el simple recuerdo de que la hirió, su expresión se deformo ante sus palabras. Creía que aquello ya estaba superado, excusándose y habiéndose disculpado en su momento. Incluso llegaron a reconciliarse, no entendía porque seguían persiguiéndole los fantasmas del pasado. Durante mucho tiempo sintió su cuerpo muerto, desde que su corazón quedo vacío por dentro. Aun manteniendo los brazos abiertos y sus ojos cerrados, volvió a sonreír pese a todo.

-Yo no vivo en el pasado Mei. Así que si esa es tu decisión adelante y recuerda mi última palabra.

Dijo refiriéndose a su declaración de su amor hacia ella. Lo notaba, su final se acercaba pronto todo terminaría. Creyó que abriría los ojos sin embargo el rencor superaba todo, así que buscaría el recuerdo de que hubo realmente felicidad pese a saber que estaba condenado. Pero algo sucedió sintió que no llegaba su final, escuchando las quejas de la comandante hacia su zampakutoh y parecía estar muy molesta. Pero de pronto la voz de la mujer cambio, pudiendo notar que había ¿Miedo? No podía ver nada y cuando fue abrir los ojos un fugaz destello lo cegó por unos segundos.

Cuando recupero la visión pudo ver como el rostro de Mei empezaron a surcar un sinfín de lágrimas mirándole. Aquella imagen le dolía mas que si sus diez espadas lo hubiesen atravesado, parecía ahora mismo una niña indefensa y aterrorizada. La vio caer atrás siguiendo con su llanto y sin tan siquiera a mirarlo. Dio un paso alzando la mano, pudiendo ver como se retorcía de dolor ante la posibilidad de desaparecer de su vida. Apretó los dedos de sus manos encerrándolos en su puño, no podía soportar verla así y se acercó hacia la mujer con paso firme. Una vez estuvo a su lado clavo la rodilla en el suelo acogiéndola entre sus brazos, tratando de transmitirle el cariño que seguía sintiendo por ella.

-Ya paso todo Mei..

Dijo aun manteniéndola entre sus brazos y cuando se quiso dar cuenta vio que su llanto ceso y su cuerpo cayo en el suelo. Al comprobar su estado pudo ver que se había desmayado, un suspiro exhalo de sus labios y sentía el cansancio en su cuerpo por la dura batalla librada. La cogió en brazos como si fuese una princesa, mirando de reojo a su compañero quien asintió con su cabeza dándole su agradecimiento.

-Gracias Totsuka, tengo algo que hacer solo pido que esperes aquí junto a Nanatsuya.

Se dirigió con la mujer hacia un lugar bien conocido por ellos dos en la sociedad de las almas, sus pasos irían hacia una parte del interior del bosque donde verían a unos cuantos metros hacia delante. Aquel árbol, el principio de todo su amor y el lugar donde siempre se reunían. Donde tuvo el valor de declararse y donde surgió el primer beso. Sintió una gran nostalgia al verlo, estaba igual hasta donde recordaba quizás un poco más viejo pero su esplendor seguía conservándolo. Una vez estuvo cerca del árbol la deposito a su pareja bajo las ramas, tomando asiento y espero manteniéndola abraza a que volviese a despertar

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